La revolución Bolivariana en Venezuela. Más cerca del crack que de la consagración

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Venezuela ha representado desde inicios del siglo XXI un referente de los gobiernos de izquierda en Suramérica al promover una agenda política contraria a la liberalización financiera, la minimización del Estado y la alineación con Estados Unidos, principios que marcaban el derrotero de la gobernabilidad en la totalidad de países de la región.

Después de un fallido golpe de Estado en 1992 y de un indulto presidencial dos años después, la figura de Hugo Chávez transformó la escena política de la región a través del movimiento político Quinta República (MVR) que desde sus inicios tuvo fuertes visos populistas. La fuerza electoral de Chávez en las votaciones de diciembre de 1998 se debió al deterioro de la gobernabilidad de los partidos tradicionales, a su posicionamiento como crítico de las élites políticas, a la aglutinación de la izquierda en el llamado Polo Patriótico, y a la narrativa bolivariana que tuvo amplia resonancia en los sectores populares y en los mandos medios de la Guardia Nacional.

El Socialismo del Siglo XXI pasó entonces a ser un discurso alternativo que promulgaba la integración latinoamericana bajo un ideario de izquierda claramente opuesto al pensamiento único atribuido a la agenda norteamericana. Venezuela irrumpía entonces como el único país aparte de Cuba en tomar una posición radical frente al Neoliberalismo y en un laboratorio socio-político que, pese a las divergencias frente a su progresismo, se autodenominaba la Revolución Bolivariana.

Los altos costos que implicaban las transformaciones propuestas requerían de un masivo apoyo ciudadano que permitiera hacer frente a la oposición y resistencias de los empresarios, latifundistas y banqueros del país. Para ello, el gobierno de Chávez inauguró una serie de programas sociales, la mayoría de los cuales eran mecanismos populistas altamente costosos para las finanzas públicas, lo que se sumaba a las altas inversiones que se empezaron a realizar en materia armamentista, ampliación de la burocracia, diplomacia de los “petrodólares” y construcción de infraestructural estatal.

Cabe aclarar que, los programas sociales emprendidos por el Gobierno de Chávez se convirtieron en mecanismos populistas al ser medidas asistencialistas orientadas a conseguir consenso político y mayores índices de aceptación entre los sectores vulnerables de la sociedad, generando una lista de beneficiarios crecientes que recibían subsidios sin mayor retribución social o productiva lo que representaba una carga fiscal cada vez mayor.

Por su parte, la diplomacia de los “petrodólares” se erigió en la base de la política exterior venezolana al permitir obtener apoyo de otros gobiernos de izquierda en la región en su lucha contra el “imperialismo yanqui” a cambio de la firma de acuerdos de cooperación basados fundamentalmente en la transferencia de petróleo. Recientemente, el gobierno venezolano ha acentuado este tipo de diplomacia para obtener materias primas y alimentos que hagan frente al desabastecimiento.

De esta manera, lo que caracterizará los primeros años del gobierno de Hugo Chávez será la política mixta de nacionalización de las grandes empresas del país, la transferencia de recursos vía programas populistas y la diplomacia de los “petrodólares”.

Un hito en el gobierno de Chávez es el Golpe de Estado del 11 de Abril de 2002, orquestado luego de una huelga general convocada por la oposición y Fedecámaras (la principal asociación de los gremios empresariales venezolanos) que terminó en el enfrentamiento violento con los simpatizantes del gobierno; esta situación fue aprovechada por facciones del Alto Mando Militar Venezolano que anunciaron que Chávez había renunciado al tiempo que posicionaban a Pedro Carmona, el presidente de Fedecámaras como el nuevo presidente del país.

Serán las protestas de los chavistas y la presión internacional lo que impulsará a los militares leales al Gobierno a liberar a Chávez para que vuelva a asumir la presidencia dos días después. De esta manera, Chávez no sólo logró salir airoso del golpe de Estado sino que además obtuvo el aval popular necesario para endurecer y acelerar su Revolución Bolivariana, en medio de una opinión pública claramente dividida y una oposición política dispersa. La agenda de la Revolución se empezó a considerar como una tarea inmediata e imparable lo que exigía aumentar las inversiones, los “programas populistas” y la estrategia diplomática iniciada.

El éxito de esta fase del gobierno de Chávez se debe sin lugar a dudas al mejoramiento de los términos de intercambio, que impulsados por el alza en la cotización internacional del petróleo que registraba topes históricos, dieron amplios recursos financieros para sostener los altos costos de la Revolución. Chávez pasó a ser entonces el líder controversial de uno de los países con mayor renta petrolera del mundo durante la principal bonanza energética de la historia reciente.

Pero las prácticas de un autoritarismo creciente en el gobierno chavista, como fue el caso de la censura a los medios de comunicación, empezaron a minar el apoyo popular dando como resultado una sociedad polarizada en un contexto de desabastecimiento, rumores de corrupción, una lucha mediática y una oposición política fragmentada sin proyecto político alguno más que el de desprestigiar la figura de Chávez.

Bonanza petrolera, desabastecimiento, polarización social y autoritarismo gubernamental fueron los descriptores que empezaron a usarse en la prensa internacional para describir la tensa situación socio-política de Venezuela, país en el que se reforzó la diplomacia de los “petrodólares”, el populismo y la persecución a la disidencia.

La crisis económica internacional que estalló en 2008 en Estados Unidos y la posterior enfermedad y muerte de Hugo Chávez Frías, el 5 de Marzo de 2013, cambiaron definitivamente el rumbo de la Revolución Bolivariana, pese a los esfuerzos de Nicolás Maduro nuevo presidente del país que contaba con el aval público de Chávez, por contrarrestar los estragos de la nueva coyuntura local y mundial.

Es claro que el éxito del sucesor dependería de su respeto al legado de Chávez, factor que Maduro comprendió desde el principio y que lo llevó a consagrarlo en una especie de héroe nacional, que de la misma manera que en el resto de los mitos políticos propios de la historia occidental, representó el sello indeleble de un tiempo distinto, esta vez, el de la Revolución Bolivariana y de la nueva Venezuela que él mismo había empezado a construir.

Pero más allá del mito fundacional alrededor de Chávez y cuya consagración plena depende del futuro de la Revolución Bolivariana, la situación actual en Venezuela amenaza con ser el fin de una utopía que prometió a los latinoamericanos la emancipación de Estados Unidos, la consolidación de la integración regional, el abandono del paradigma neoliberal y la superación de la pobreza y la desigualdad.

Por el contrario, Venezuela afronta hoy la mayor crisis económica y de gobernabilidad de su historia reciente, lo que se ha expresado en un desabastecimiento masivo que para el Gobierno de Maduro obedece al boicot de los empresarios y comerciantes que almacenan los productos y especulan con los precios, pero que en todo caso restringe el acceso a bienes básicos por parte de la población; una inflación galopante que para 2014 se ubicó en 68.5%[5] y ante la que el Banco Central no tiene herramientas efectivas; un mercado negro del dólar que se ha visto impulsado no sólo por la crisis sino además por los controles impuestos a la salida de divisas del país, al tiempo que la devaluación del Bolívar para Febrero de 2015, cuando entró en vigencia el nuevo orden cambiario Simadi, era del orden de 96% respecto al tipo de cambio general que se encontraba en 6.3 Bolívares por dólar y que pasó a ser de 174 Bolívares;[6] una baja tasa de desempleo que según datos oficiales se ubicó en 5.9% para 2014,[7] pero frente a cuyo instrumento de medición existen serios cuestionamientos; una reducción de las exportaciones venezolanas en un 4% de acuerdo con los datos de PDVSA;[8] el cierre de todas las líneas de crédito en la banca internacional y la reducción de la inversión extranjera en un 54%, según datos de la CEPAL.[9]

Respecto a la gobernabilidad la situación no es mejor si se tiene en cuenta el aumento acelerado de la delincuencia común y la inseguridad en las ciudades, el aumento de la corrupción, el fraccionamiento de la sociedad venezolana en opositores y chavistas cuyos enfrentamientos en marchas y protestas ha dejado víctimas mortales en varias oportunidades, el aumento de milicias chavistas en el campo y las ciudades cuyas acciones armadas cada vez son más frecuentes al tiempo que se denuncia en los medios de comunicación el surgimiento de milicias de la oposición,[10] la persecución política por parte del Gobierno de Maduro a la disidencia política, el fracaso de los “programas populistas” de incentivo a la producción pecuaria y agrícola así como los de bonos para las familias más pobres que fueron tan importantes para obtener el apoyo popular durante el Gobierno de Chávez, y las denuncias de violación de los Derechos Humanos y el Estado de Derecho a lo largo y ancho del país.

Frente a este último aspecto, la Comunidad Internacional ha optado por la omisión y el silencio como sucede con la totalidad de los países suramericanos, por el apoyo antiimperialista como sucede con Irán o Rusia, o por la denuncia y la sanción, siendo los casos más emblemáticos los de España cuyo Gobierno ha hecho declaraciones públicas al respecto y ha recibido a los familiares de los presos políticos venezolanos, y el de Estados Unidos que recientemente impuso sanciones a altos funcionarios del Gobierno de Maduro a la vez que calificaba a Venezuela de “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad estadounidense”,[11] en un claro ejemplo de intervencionismo ante el que la totalidad de países suramericanos ha sentado su voz de protesta a través de la UNASUR, y que le ha permitido a Maduro tramitar ante la Asamblea Nacional una nueva ley que le reconoce hasta 2016 poderes especiales para hacer frente al “imperialismo yanqui que busca desestabilizar el Gobierno”.[12]

Lo que es innegable es que esta declaración del Gobierno de Obama le ha permitido a Maduro entablar una nueva cruzada que a la manera de una cortina de humo reduzca la presión de los venezolanos ante la crítica situación del país, al tiempo que busca renovar el respaldo político expreso de los países latinoamericanos y profundizar el apoyo militar ruso.

Pero esta crisis no se debe sólo a la ineptitud política del Gobierno de Maduro que ha reaccionado frente a las presiones sociales con el aumento de la persecución a la disidencia y el autoritarismo gubernamental, lo que le ha permitido a la fragmentada oposición re-posicionarse en la escena política nacional e internacional, sino también al cambio en la coyuntura económica global que dejó atrás la bonanza petrolera e hizo imposible continuar con la diplomacia de los “petrodólares” y los programas populistas a nivel interno.

De esta manera, la realización del sueño de Bolívar, como Chávez definía a su Revolución, está más cerca del crack que de la consagración, lo que sin lugar a dudas abrirá un nuevo escenario socio-político en Venezuela y pasará a ser el símbolo de una nueva época en la que la izquierda de corte populista ya no dominará la coyuntura de los países suramericanos.

En esta última dirección nos ocuparemos en la siguiente entrega del caso de Surinam, país suramericano que está gobernado por una coalición de izquierda populista y del que no se conoce mucho ni siquiera al interior de la región pero que se inscribe en esta misma dinámica.

Note

  1. INSTITUTO PRENSA Y SOCIEDAD. Estudio 2014: Censura y autocensura en medios y periodistas de Venezuela. Caracas, Venezuela.
  2. Gobierno venezolano pone nuevas trabas para emigrar a Panamá. EL ESTÍMULOCiudad de Panamá, 12 de Febrero de 2015.
  3. PARLAMENTO EUROPEO El Parlamento Europeo condena la persecución de la oposición en Venezuela.
  4. AGENCIA VENEZOLANA DE NOTICIAS Milicia Bolivariana.
  5. BANCO CENTRAL DE VENEZUELA. Nota de Prensa. Caracas, Venezuela, 13 de Febrero de 2015.
  6. La devaluación en Venezuela deja una factura de 2840 millones a Telefónica. EL PAÍS,  Madrid, 16 de Febrero de 2015.
  7. Tasa de desempleo en Venezuela llegó a 5.9% en 2014.  EL TIEMPO, Puerto La Cruz, Venezuela,  EL TIEMPO, 7 de Enero de 2015.
  8. EL UNIVERSAL. Exportaciones venezolanas de crudo cayeron 4% en 2014. Caracas, Venezuela, 21 de Enero de 2015.
  9. EL MUNDO. CEPAL: Cae 54% inversión extranjera directa en Venezuela. Caracas, Venezuela, 23 de Octubre de 2014.
  10. EL ESPECTADOR. Ministro Venezolano dice que 30.000 milicianos se alistaron para defender al país. Bogotá, Colombia, 21 de Marzo de 2015.
  11. TELESUR. Obama implementa sanciones contra Venezuela. 9 de Marzo de 2015. En:
  12. TELESUR. Parlamento venezolano aprueba en primera discusión Ley Habilitante Antiimperialista. 11 de Marzo de 2015.

Politólogo y licenciado en Ciencias Sociales; Magister en Relaciones Internacionales, especialidad Economía y Finanzas. Con experiencia en gestión de proyectos e investigación social, análisis político y de coyuntura internacional, seguimiento de políticas públicas y procesos de integración regional. Así mismo docente universitario en el ámbito de gobierno, gestión política, internacionalización empresarial y contexto global.

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